El Centro de Producción e Investigación Artística, Cepia, en el año 2011 ha albergado una extensa gama de proyectos provenientes de diferentes ramas artísticas. Puntualmente, en el Área de Música, cuatro ensambles desarrollaron aquí su intensa labor musical a lo largo de todo el año lectivo: Leim Ensamble, Red Ensamble, Slap! y La Turba.
Como viene sucediendo desde hace tiempo, el Cepia – Centro de Producción e Investigación en Artes – es sede de numerosos proyectos provenientes de las más diferentes ramas artísticas. Propuestas que delinean un diseño muchas veces volcado hacia la multidisciplinariedad y en otras ocasiones que ahondan en temáticas específicas de cada materia. Todo esto y mucho más encuentra su radicación y desarrollo en este centro, llevando a cabo y concretando, además de la práctica meramente artística un espacio amplio de reflexión en cada uno de sus campos.
Este año específicamente en el Área de Música, el auditorio del Cepia se vió colmado de multiplicidad de actividades musicales en sus más variadas formas y estilos: Conciertos de cátedras pertenecientes al Departamento de Música; Trabajos Finales de las diferentes licenciaturas del área; Jornadas de Debate; Clínicas Musicales; Talleres; Simposios, etc. Cabe destacar también la “Maratón de Lectura. Ingreso 2011” y las “Jornadas de Ingreso a Música” actividades dirigidas a los alumnos ingresantes y de gran utilidad y riqueza en este sentido.
Así mismo, si hablamos de proyectos que evolutivamente encontraron aquí, en este centro, su desarrollo a lo largo de todo el año 2011 –e inclusive algunos de ellos desde años anteriores– deberemos nombrar a cuatro agrupaciones/ensambles musicales principales: Leim Ensamble, Red Ensamble, Slap! y La Turba.
¿Qué significa que los Proyectos estén radicados en el Cepia?
Todos ellos semanalmente realizan sus ensayos en el auditorio principal, desenvolviendo esta actividad a lo largo de tres a cuatro horas, haciendo despliegue de sus necesidades y contando con los requerimientos técnicos que se necesitan para cada caso particularmente. Por otro lado cada agrupación realiza presentaciones o conciertos en este auditorio en su mayoría en tres ocasiones al año donde se puede observar y escuchar como resultado el cúmulo de trabajo realizado encuentro tras encuentro y como cierre de cada etapa.
También, de estos espacios surgen prácticas que se despliegan hacia otros lugares. En muchos casos la música se traslada hacia otros escenarios y en contextos que difieren en alguna medida de la idea cerrada del escenario. Podemos nombrar la película en tiempo real que realizó La Turba en la Sala Jorge Díaz, proyectándola en el auditorio mientras los participantes concurrentes al Congreso NuPACC podían observarla. O quizás la intervención de Red Ensamble en el Concierto Pic-(K)-Nic en el Museo San Alberto utilizando elementos extramusicales que les servían de disparadores a la acción musical. También la reinterpretación y arreglo de “Historia de un Soldado” llevada a cabo por Slap! en la Sala Luís de Tejeda del Teatro San Martín, entre otros.
Desde una mirada contemporánea de la expresión musical ellos comparten ciertas prácticas musicales que se vinculan entre sí, como, por otro lado, mantienen intacta la particularidad que a cada uno de ellos lo identifica y la idea original con la cual fue creado cada ensamble. Luego de dialogar con algunos integrantes de estos ensambles y escuchando atentamente la propuesta musical de cada uno de ellos encontramos conceptos puntuales que actúan a modo de un hilo conductor entre los mismos. Aquí aparecen como nexo los conceptos de experimentación, improvisación, creación e interpretación.
Slap! es un ensamble que se caracteriza principalmente por abordar obras de alumnos de tercero, cuarto y quinto año de las carreras del Profesorado y Licenciatura en Composición Musical. Justamente, su objetivo principal ha sido desde sus comienzos, hace ya tres años, colaborar tanto con la Cátedra de Composición Musical como con la de Orquestación.
Es su forma de trabajo habitual que los alumnos acerquen sus obras al ensamble y que a partir de allí ellos como intérpretes den su visión de instrumentistas. De este modo las obras se van corrigiendo encuentro tras encuentro y posteriormente se estrenan en concierto.
Dentro de esta dinámica la experimentación se da de manera mutua entre instrumentistas y compositores descubriendo posibilidades técnicas de los instrumentos, formas de escritura acorde a las necesidades de cada obra, cuestiones tímbricas, orquestales y formales.
La interpretación es la práctica habitual del ensamble y se da a modo de puente, en un ir y venir entre el instrumentista y el compositor quien habitualmente es también el director de la obra.
Haciendo referencia a la radicación del proyecto en el Cepia: “…para nosotros tiene un valor muy grande colaborar en el desarrollo artístico de los alumnos de Composición, lo cual también nos hace crecer y ampliar nuestros recursos expresivos. Las mejores obras pasaron a formar parte de nuestro repertorio, lo cual hizo que nos convirtiéramos en difusores de nuestras voces e ideas…” nos cuenta Nicolás Mazza.
Leim Ensamble es una agrupación que hace hincapié en la idea del trabajo compositivo colectivo. Desde esa óptica mixturan la práctica instrumental con la electrónica en tiempo real, lo cual les permite realizar un recorrido por las diversas ramas de la expresión musical de nuestros tiempos.
La práctica musical no se encuentra despegada de la composición que en reiteradas ocasiones es el resultado de un trabajo investigativo musical exhaustivo donde se indaga en la creación del discurso musical en tiempo real y en el descubrimiento de nuevas posibilidades tímbricas. Todo ello buceando en la gran paleta de posibilidades que les brindan la combinación y mixtura de las sonoridades acústicas por un lado y las electrónicas por otro.
Red Ensamble es una agrupación que desde sus comienzos, en el año 2010, fue creado bajo la idea de generar e interpretar obras contemporáneas, especialmente música que es producida desde la Escuela de Artes. La visión del ensamble es bastante abarcativa ya que abordan obras originales, realizan estrenos; adaptaciones y arreglos; llevando todo esto a mostrarlo en diferentes conciertos.
Es un ensamble con músicos estables pero al mismo tiempo, como su nombre lo indica, son generadores y disparadores de redes de músicos provenientes de diversos puntos de la música actual.
En su radicación del proyecto en el Cepia han realizado una convocatoria para músicos que les ha servido para continuar con su línea de trabajo.
La Turba es una agrupación de música que nace en el año 2010 con su proyecto radicado en el Cepia. Algunos músicos que aquí participan pertenecen a la Escuela de Artes y otros son músicos provenientes de ámbitos ajenos a la universidad.
La Turba más que un conjunto o un ensamble es una cita. Se desarrolla en el auditorio del Cepia en un día y horario específico; allí concurren los músicos que desean participar de esa jornada y se funden con los integrantes, que de alguna manera, conforman el grupo estable. A este encuentro semanal también concurren artistas de diferentes áreas: escritores y poetas, artistas plásticos, cineastas, actores y directores de teatro, entre otros, quienes suman a la propuesta.
El punto de partida en La Turba está en el hecho puro y concreto de tocar. De tocar, en la mayoría de los casos, de manera conjunta. La idea del hecho sonoro como fenómeno único e irrepetible que surge de la conjunción y del aporte musical de las propuestas individuales de cada persona. Y, de allí, surge como consecuencia la experimentación, la improvisación, la interpretación y la creación; quizás, de algún modo llevando todos estos conceptos hasta el límite de sus posibilidades.
El germen es la práctica instrumental y/o vocal espontánea y de una manera casi inmediata nuestros oídos se encuentran frente a un acto de creación; un momento musical de construcción.
Por todo esto la propuesta de La Turba apunta hacia dos direcciones bien precisas: por un lado, hacia la práctica musical donde se llevan a cabo los conceptos antes mencionados, y por otro lado, hacia un momento de reflexión, de diálogo y de intercambio de ideas a modo de investigación musical.
Las ideas antes mencionadas nos transmite Mariano Vélez de La Turba y cierra diciendo: “…La Turba es a veces algo confuso como un sueño o película de muchos guiones… momentos inciertos de gestos puros o accidentales o automáticos… Creo que nos une el deseo de intentar cada vez compartir una composición musical”.
Cierra el año y podemos decir desde el espacio del Cepia que los objetivos particulares del Centro se han visto realizados. Las convocatorias que desde aquí se abren buscan promover la producción y la reflexión en torno a las problemáticas en el campo del arte como así también generar espacios de debate y de pensamiento crítico.
En cuanto a la música que late en estos ámbitos, ha encontrado aquí un lugar y un tiempo preciso donde expresarse. De alguna manera, el auditorio del Cepia ha sido el punto de encuentro de varias músicas que viajan en diferentes direcciones y que en cierta medida convergen y se aúnan para generar espacios amplios y creativos en cuanto a la reflexión y producción musical se refiere.
Queda un camino abierto donde estas cuatro agrupaciones continuarán afianzando sus propuestas de aquí en adelante, y donde también se abre una puerta, un canal receptivo a los proyectos venideros y que desarrollarán aquí mismo su labor a partir del 2012.
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